24 accidentes después, todavía le llaman accidente
Grupo Tomza y sus filiales acumulan 54 muertos y 122 lesionados desde 2013. Después de La Concordia hubo multas, expedientes y promesas de “no repetición”. Menos de un año después, otra pipa explotó e
Una explosión puede ser un accidente.
Dos obligan a hacer preguntas.
Veinticuatro obligan a hacer muchas más.
Desde octubre de 2013, Grupo Tomza y sus filiales acumulan 24 explosiones y volcaduras de pipas en México, de acuerdo con un recuento publicado por Grupo REFORMA.
El saldo: 54 muertos y 122 lesionados.
Eso ya no es una mala racha.
Es un historial.
Y lo verdaderamente incómodo no es solamente lo que ha ocurrido.
Es todo lo que ocurrió después de que las autoridades dijeron que no volvería a ocurrir.
La promesa
En septiembre de 2025, una unidad de Silza, subsidiaria de Tomza, explotó en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa.
Murieron 32 personas y 63 resultaron heridas.
Después llegaron las palabras que suelen llegar después de las tragedias.
Investigaciones.
Sanciones.
Nuevas reglas.
La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente impuso una multa de 160 millones de pesos y reveló que mantenía 32 expedientes abiertos contra el grupo.
La presidenta Claudia Sheinbaum habló entonces de algo elemental:
“buscar la no repetición”.
La frase duró más que la tranquilidad.
Cuernavaca
El 6 de agosto, menos de un año después, otra pipa explotó.
Esta vez en Las Granjas, Cuernavaca.
La onda expansiva alcanzó unos 200 metros. Hubo 21 lesionados, entre ellos menores, y 32 viviendas afectadas.
Protección Civil de Morelos anunció acciones legales y administrativas contra la gasera.
Otra vez investigaciones.
Otra vez procedimientos.
Otra vez autoridades llegando después de la explosión.
Y ahí está la pregunta que importa.
¿Qué ocurrió antes?
Porque el trabajo de un regulador no debería consistir únicamente en contar muertos, abrir expedientes y calcular multas cuando ya volaron casas.
También debería conseguir que la siguiente pipa no explote.
¿Cuánto cuesta seguir operando?
Grupo Tomza asegura tener presencia en 16 estados.
Según el recuento de REFORMA, ha registrado incidentes graves en al menos 11.
En Amozoc, Puebla, una explosión dejó siete trabajadores muertos en 2013. Después, las autoridades detectaron incumplimientos de al menos 15 normas de seguridad.
En Tijuana, otra explosión en instalaciones de Silza mató a cuatro empleadas en 2023.
Después vino La Concordia.
Después Cuernavaca.
Y después de cada tragedia aparece la misma maquinaria:
investigar, sancionar, prometer.
Tal vez estamos haciendo la pregunta equivocada.
No es cuánto cuesta una multa.
Es:
¿cuántas tragedias puede acumular una empresa antes de que las sanciones dejen de ser un costo de operación?
Porque 24 percances después, el problema ya no cabe cómodamente dentro de la palabra accidente.
Hay 54 personas muertas que obligan a preguntarlo.
Las autoridades prometieron no repetición.
Lo que se repitió fue la explosión.



