Aduanas 4T y sus nuevos ricos
La exdirectora de compras terminó con una residencia en San Antonio, Texas. La cuenta equivale a 22 años de su sueldo íntegro.
BAJO LA LUPA
En México sabemos cuánto gana un funcionario.
Lo que todavía nos cuesta saber es con cuánto sale.
Araceli Hernández Perea fue directora de Recursos Materiales de la Agencia Nacional de Aduanas durante el sexenio de López Obrador. Según una investigación de MCCI y REFORMA, ganaba alrededor de 60 mil pesos netos al mes.
Después dejó Aduanas.
En 2024 compró una residencia de 15.6 millones de pesos en San Antonio, Texas.
La equivalencia es incómoda: unos 22 años de aquel sueldo íntegro.
Sin comer, sin vestirse, sin pagar impuestos y sin adquirir esa extravagancia financiera llamada vivir.
La comparación no prueba ningún delito. Puede haber créditos, ahorros, inversiones o negocios perfectamente legales.
Pero 22 años de sueldo sí compran una pregunta.
Y aquí la pregunta importa especialmente.
Hernández Perea estaba en compras de Aduanas. Por su área pasaron contrataciones multimillonarias, incluidos documentos relacionados con dos contratos por más de mil 300 millones de pesos para servicios de equipos de inspección de rayos X.
Los aparatos estaban diseñados para encontrar lo que no se veía a simple vista.
Lástima que no vinieran con modo patrimonio.
Porque la historia no termina en la casa.
En 2024 Hernández Perea constituyó empresas en Texas con Alejandro Enrique Arcos Romero, identificado en la investigación como presunto operador financiero de Florian Tudor, líder de la llamada mafia rumana.
Arcos había sido además secretario particular de Rafael Marín Mollinedo, entonces titular de Aduanas. Y la UIF había bloqueado sus cuentas desde 2021 como parte de la Operación Caribe.
Nada de esto acredita por sí mismo que Hernández Perea haya cometido un delito.
Sí acredita algo más sencillo:
hay mucho que explicar.
México tiene SAT, UIF, contralorías, auditorías, fiscalías, declaraciones patrimoniales y todo un Sistema Nacional Anticorrupción.
Un formidable aparato para seguir el dinero.
Según MCCI, sin embargo, no hay declaraciones patrimoniales públicas que den cuenta del paso de Hernández Perea por la ANAM.
Tenemos, pues, casi todo.
Menos la explicación.
Quizá llevamos demasiado tiempo haciendo la pregunta equivocada.
Cuando un funcionario llega, preguntamos cuánto va a ganar.
Cuando se va, deberíamos preguntar con cuánto salió.
No porque enriquecerse sea delito.
Porque rendir cuentas debería venir incluido en el sueldo.
Y pocas instituciones podrían entenderlo mejor que Aduanas.
Ahí se revisa qué entra, qué sale y de dónde viene.
Con las mercancías lo llamamos trazabilidad.
Con el patrimonio debería llamarse rendición de cuentas.
Porque en Aduanas todo debería acreditar su origen.
El dinero también.
Esta columna parte de los hallazgos publicados por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Grupo REFORMA.



