El crimen no empieza el día de la tragedia
Un presunto autor intelectual detenido, un feminicidio, una balacera por un altercado vial, armas que cruzan desde Estados Unidos y miles de personas intenta
Cayó el presunto autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo.
Qué bueno.
Pero el crimen organizado no nace grande.
Crece.
Y la pregunta incómoda es inevitable:
¿Quién lo vio crecer y decidió no verlo?
También fue vinculada a proceso la “Sargento Estrellita”, señalada como presunta autora material del feminicidio de Dafne.
Porque las tragedias nunca empiezan el día de la tragedia.
Empiezan mucho antes.
Con amenazas.
Con violencia.
Con señales que alguien vio, alguien escuchó o alguien decidió ignorar.
En Cuernavaca, dos hombres terminaron baleados después de un altercado vial.
Antes, un pleito podía acabar en una mentada de madre.
Hoy puede acabar en una balacera.
Y detrás de muchas de esas balas aparece otro problema.
En Baja California, tres de cada cuatro armas decomisadas llegaron desde Estados Unidos.
Las drogas cruzan al norte.
Las armas cruzan al sur.
Los muertos se quedan aquí.
Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, España reforzó con el Ejército la frontera de Ceuta ante los intentos de miles de marroquíes por cruzar.
Porque nadie arriesga la vida por capricho.
Detrás de cada frontera también hay una historia que comenzó mucho antes de que alguien intentara saltarla.
Cinco noticias.
Cinco tragedias distintas.
Pero quizá una misma pregunta:
¿Cuántas veces tiene que tocar un problema a la puerta antes de que decidamos abrirle?
Porque cuando finalmente se convierte en tragedia, casi siempre hacemos lo mismo.
Investigamos.
Detenemos.
Reforzamos.
Explicamos.
Pero para entonces alguien ya está muerto.
Nos seguimos leyendo, pulgas.



