Morelos: cuando el crimen también lleva las cuentas
Las víctimas de extorsión aumentaron 114.4% en un año. En Cuautla, un testimonio revela hasta dónde puede llegar el control criminal sobre un negocio.
Y hay cifras que explican cómo se vive.
En Morelos, las víctimas de extorsión más que se duplicaron durante el primer semestre de 2026.
Entre enero y junio se registraron 388 víctimas, frente a 181 en el mismo periodo de 2025.
Un aumento de 114.4%.
Pero el número, por sí solo, no alcanza a contar la historia.
Hay que ir a Cuautla.
Ahí, según publicó Reforma, trabajadores de autolavados aseguran que integrantes del crimen organizado exigen 10% de las ganancias de cada turno.
Hasta ahí, tristemente, podríamos decir que conocemos la historia.
El derecho de piso.
Pero hay un detalle que cambia todo.
Según el testimonio recogido por el diario, los propios grupos criminales colocarían dentro de los establecimientos a supuestos “lavadores”.
No necesariamente para lavar coches.
Para contar cuántos entran.
Así calculan cuánto debe pagar el negocio.
Piénsalo un momento.
El crimen organizado ya no tendría que esperar afuera.
Se sienta adentro.
Observa cuánto vendes.
Hace sus cuentas.
Y después cobra.
Eso ya no se parece solamente a una extorsión.
Se parece a una especie de SAT criminal.
Con una pequeña diferencia:
éste no manda requerimientos.
Y todo ocurre en un estado donde el diagnóstico más reciente del gobierno estatal habla de nueve organizaciones criminales principales y al menos 20 células.
La zona oriente se ha convertido en uno de los puntos más delicados.
El 23 de julio fue asesinado dentro del Palacio Municipal de Temoac el alcalde Valentín Lavín Romero.
Días después, la investigación alcanzó a su círculo más cercano.
La Fiscalía detuvo a su esposa, Marisol Romero Zamora, presidenta del DIF municipal; al director de Seguridad Pública de Temoac, Geovany Emmanuel González Morellano; y a los padres de la funcionaria, por su presunta participación en una red dedicada a extorsionar comerciantes.
Las responsabilidades tendrán que determinarse ante los tribunales.
Pero el panorama merece una pregunta bastante sencilla.
Cuando un comerciante paga impuestos al gobierno y además una cuota al crimen organizado, ¿quién gobierna realmente esa calle?
Porque el problema de la extorsión no empieza cuando alguien entrega un sobre con dinero.
Empieza cuando abrir la cortina de un negocio significa pedir permiso a dos autoridades:
la que cobra impuestos
y
la que cobra por dejarte trabajar.
En Morelos, 388 víctimas en seis meses dicen que algo está pasando.
Y el aumento de 114.4% dice algo todavía peor:
está pasando cada vez más.



